El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) suspendió los programas TSA PreCheck y Global Entry, a partir de las 6:00 a. m. ET del 22 de febrero de 2026. Esta decisión afecta no solo a las nuevas inscripciones sino también al uso continuo de los beneficios existentes para acelerar el procesamiento de seguridad e inmigración.
Suspensión impulsada por parada
La suspensión está directamente relacionada con el actual cierre parcial del gobierno como resultado de un punto muerto entre los demócratas y la Casa Blanca sobre la financiación del DHS. Los demócratas han buscado modificaciones a las políticas de control de inmigración, lo que choca con las prioridades de deportación del presidente Trump. El problema central es la posibilidad de que se reduzca la dotación de personal durante un cierre, ya que es posible que los trabajadores gubernamentales no remunerados no puedan presentarse a trabajar.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, justificó la medida afirmando que “los cierres tienen graves consecuencias en el mundo real” y que la TSA y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) darían prioridad a “la población viajera en general”.
Críticas e inconsistencias
Los demócratas del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes condenaron la decisión como un esfuerzo deliberado para interrumpir los viajes, acusando a la administración de “arruinar su viaje a propósito” intencionalmente. Los críticos señalan que estos programas en realidad mejoran la eficiencia.
TSA PreCheck y Global Entry fueron diseñados para agilizar los procesos de detección. Los carriles PreCheck manejan más pasajeros por hora debido a estándares de seguridad más livianos, y Global Entry depende en gran medida de quioscos automatizados para acelerar el despacho de inmigración. Reducir estos programas no solucionará la escasez de personal; los exacerbará.
El problema de la lógica
Si los recursos son limitados, siempre es preferible un sistema más eficiente. Por ejemplo, si necesita examinar a 100 viajeros con personal limitado, tiene sentido tener un sistema en el que algunos pasajeros sean examinados más rápido (a través de programas acelerados) y otros tarden un poco más, en lugar de ralentizar a todos por igual.
La afirmación de la Secretaria Noem de que esto dará prioridad a la “población viajera en general” es contradictoria. Los programas acelerados liberan recursos para centrarse en los carriles estándar. Apagarlos hace que el sistema sea menos eficiente en general. La medida parece ser más punitiva que práctica.
Conclusión
La suspensión por parte de la administración Trump de TSA PreCheck y Global Entry durante el cierre del gobierno es una medida contraproducente. En lugar de aliviar la presión sobre los recursos de detección, probablemente empeorará los cuellos de botella y causará molestias a los viajeros. La decisión parece estar impulsada por la influencia política más que por una necesidad logística.
























