American Airlines está implementando mejoras en la cabina de su flota Airbus A319, pero las mejoras están muy sesgadas hacia los pasajeros de primera clase, mientras que los viajeros de clase económica ven pocas mejoras y, en algunos casos, una rebaja. Los cambios reflejan un error de cálculo estratégico de años pasados que continúa obstaculizando el potencial de ingresos de la aerolínea.
Expansión de primera clase a expensas de la economía
Los A319 renovados contarán con un aumento del 50% en asientos de primera clase, pasando de ocho a doce asientos premium sin quitar ninguno de los de clase turista. Esto tiene el costo de un menor espacio para las piernas en la clase económica, ya que el espacio de la cabina se reasigna para dar cabida a la ampliación. Para crear filas adicionales de primera clase, se han reubicado dos baños en la parte trasera del avión y ahora se ha colocado un asiento plegable para asistente de vuelo en una de las puertas de los baños.
Pantallas eliminadas, espacio superior agregado
Los aviones equipados con pantallas de entretenimiento en los respaldos de los asientos recibirán una degradación: estos aviones ahora contarán con un interior simplificado sin pantallas. Sin embargo, la modernización incluye compartimentos superiores más grandes y asientos actualizados en toda la cabina. Los asientos de primera clase ahora tienen reposacabezas con alas para mayor privacidad, alineándose con el lenguaje de diseño introducido en el Boeing 787-9P y otros aviones renovados.
Ajustes operativos y limitaciones de ingresos
Durante el período de transición, cuando algunos A319 seguirán teniendo ocho asientos de primera clase mientras que otros tienen doce, American Airlines está abasteciendo en exceso las comidas de los pasajeros para garantizar que las mejoras de última hora no se queden sin hambre. Esta medida proactiva aborda posibles intercambios de aviones y garantiza una experiencia consistente para los pasajeros.
Sin embargo, la distribución de la cabina (“LOPA”) sigue siendo un problema importante. Históricamente, American Airlines ha invertido poco en asientos económicos premium, sin poder capitalizar el potencial de ingresos de los pasajeros dispuestos a pagar más por la comodidad. Esto contrasta con competidores como United y Delta, que venden agresivamente asientos premium.
Un paso en falso estratégico
La decisión de densificar la cabina en lugar de priorizar la comodidad de los pasajeros se remonta a cuatro años, antes de que la industria actual cambiara hacia mejores experiencias para los clientes. Al apostar por pasajeros de bajo rendimiento y reducir el producto, American Airlines perdió una oportunidad crítica de competir con aerolíneas como JetBlue, Delta y United, que continúan mejorando el entretenimiento y la comodidad a bordo. La aerolínea ahora enfrenta un “problema premium”, con más asientos de primera clase pero deficiencias persistentes en clase turista.
En última instancia, la actualización del A319 representa un enfoque miope que perpetúa las limitaciones de ingresos de la aerolínea y no cumple con las expectativas cambiantes de los pasajeros. Si bien los nuevos asientos de primera clase son una mejora, la estrategia general sigue desalineada con las demandas actuales del mercado.
