El actual cierre parcial del gobierno está aumentando la presión sobre los viajes aéreos en Estados Unidos, y un alto funcionario de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) advirtió que los aeropuertos pequeños podrían verse obligados a cerrar si la situación persiste. ¿La cuestión central? Ausentismo masivo entre los agentes de la TSA que trabajan sin paga desde el 14 de febrero, debido a un estancamiento en el Congreso sobre la financiación de la aplicación de la ley de inmigración para el Departamento de Seguridad Nacional.
Aumento del ausentismo y tensión operativa
La TSA opera actualmente con aproximadamente 50.000 agentes que trabajan sin remuneración. Las tasas de ausentismo han aumentado, alcanzando más del 30% en los principales centros como Kennedy (Nueva York) y Hartsfield-Jackson Atlanta (el aeropuerto más transitado del mundo). El aeropuerto William P. Hobby de Houston sufrió el impacto más extremo el fin de semana pasado, con el 55% de los agentes ausentes.
No se trata sólo de molestias. Según se informa, los agentes están aceptando segundos empleos para cubrir las facturas, a veces reportándose enfermos para hacerlo, y más de 366 ya han renunciado desde que comenzó el cierre. ¿El resultado? Colas de seguridad más largas : los pasajeros ya sufren retrasos y se espera que la situación empeore.
La amenaza del cierre de aeropuertos
Según el subadministrador en funciones Adam Stahl, es posible que la TSA tenga que “cerrar literalmente los aeropuertos”, especialmente los más pequeños, si el ausentismo continúa aumentando. La agencia decidirá los cierres “caso por caso”, lo que significa que no existe una lista inmediata, pero la amenaza es real. Los aeropuertos cerrarán si muy pocos agentes se presentan a trabajar para cubrir todos los puestos de control.
“Esto va a empeorar antes de mejorar”, advirtió Stahl en una entrevista con Fox News, prediciendo tiempos de espera de tres a cuatro horas.
El cierre no se trata sólo de inconvenientes; es una presión directa sobre la infraestructura nacional. La capacidad de la TSA para mantener los estándares de seguridad se está debilitando y las implicaciones a largo plazo para la seguridad de los viajes y la perturbación económica son significativas.
El problema central es insostenible. Los trabajadores no remunerados no pueden mantener la seguridad de manera confiable y, sin una solución, todo el sistema corre el riesgo de colapsar. El actual estancamiento no es sólo político; es una crisis logística con consecuencias en el mundo real para millones de viajeros y la industria de la aviación.
