Los baños de los hoteles se están convirtiendo silenciosamente en una fuente de frustración para los viajeros, y la tendencia no es accidental. A medida que los propietarios de hoteles priorizan las ganancias sobre la experiencia de los huéspedes, el diseño de los baños toma cada vez más atajos, a veces literalmente, con la eliminación total de las puertas. No se trata sólo de comodidad; es un síntoma de medidas más amplias de reducción de costos que están remodelando la industria hotelera.
La puerta que desaparece: la privacidad bajo amenaza
Un informe reciente del Wall Street Journal destacó una tendencia creciente: los hoteles están abandonando las puertas completas de los baños en favor de paneles corredizos, vidrio esmerilado o incluso ninguna separación alguna. La razón es simple: costos reducidos de construcción y mantenimiento. Pero los invitados se oponen, argumentando que la privacidad básica no debería ser negociable.
Este problema es particularmente grave en las habitaciones compartidas. La expectativa de que las actividades en el baño sigan siendo privadas es fundamental, pero los hoteles están erosionando este estándar. Algunos viajeros ahora llaman con anticipación para confirmar la configuración del baño antes de reservar, una clara señal de una creciente insatisfacción.
Este no es un incidente aislado. La eliminación de puertas sigue a reducciones anteriores, como la eliminación de escritorios, asientos cómodos e incluso servicios completos de limpieza. La industria hotelera se está modernizando y la comodidad de los huéspedes suele ser la primera víctima.
Más allá de las puertas: funcionalidad por encima de la forma
El problema va más allá de la privacidad. Muchos baños de hoteles adolecen de malas decisiones de diseño que priorizan la estética sobre la usabilidad.
- Duchas: Muchas duchas carecen de mamparas completas, lo que provoca pisos inundados. Los controles suelen ser confusos o requieren entrar al agua para ajustarlos.
- Disposiciones: Algunas habitaciones colocan lavabos dobles en espacios pequeños, sin dejar espacio en el mostrador. Otros cuentan con incómodas combinaciones de ducha y bañera que ofrecen lo peor de ambos mundos.
- Funcionalidad: La usabilidad básica a menudo se ignora. Los controles deben poder controlarse sin mojarse.
Estos no son inconvenientes menores; son indicadores de una falla sistémica para priorizar las necesidades de los huéspedes. El resultado son baños que parecen baratos, mal planificados y frustrantes de usar.
El resultado final
El declive del diseño de baños de hoteles es resultado directo de las presiones financieras. Si bien algunos pueden descartar estos cambios como triviales, contribuyen a una erosión más amplia de la experiencia del huésped. Los hoteles están dando cada vez más prioridad a las ganancias a corto plazo sobre la satisfacción a largo plazo, y el baño es sólo el último campo de batalla en ese equilibrio.
