Se ha confirmado la muerte de nueve esquiadores tras una devastadora avalancha en las montañas de Sierra Nevada cerca del lago Tahoe a principios de esta semana. La última víctima fue localizada el viernes, poniendo fin a una agotadora operación de recuperación complicada por el mal tiempo.
Condiciones mortales y recuperación retrasada
La Oficina del Sheriff del condado de Nevada confirmó que se han recuperado los nueve cuerpos. La sheriff Shannan Moon declaró: “Aunque desearíamos haberlos salvado a todos, estamos agradecidos de poder traerlos a casa”. La avalancha, que ocurrió el martes, marca el evento de este tipo más mortífero en la historia moderna de California.
Las víctimas formaban parte de un grupo de 15 personas, incluidos cuatro guías profesionales, que completaban una caminata de tres días por el campo cerca de Castle Peak. Dos esquiadores que estaban más atrás en el grupo se salvaron cuando se produjo la avalancha.
Riesgos ignorados a pesar de las advertencias
**El grupo inició su viaje el domingo pasado a pesar de los pronósticos de una gran tormenta de nieve y las advertencias de los centros de predicción de avalanchas que citaban niveles de peligro “altos”. ** Los funcionarios describieron la avalancha en sí como lo suficientemente poderosa como para destruir una casa, barriendo al grupo mientras se congregaban en un lugar.
Este incidente subraya los riesgos extremos inherentes al esquí de travesía, especialmente cuando las condiciones son inestables. La decisión de proceder a pesar de las advertencias claras plantea dudas sobre la evaluación de riesgos y el cumplimiento de los protocolos de seguridad en entornos desafiantes.
Un recordatorio de los peligros del campo
La zona rural de Sierra Nevada es conocida por su clima impredecible y sus riesgos de avalanchas. Incluso los esquiadores y guías experimentados pueden enfrentarse a condiciones mortales si no se toman precauciones. Esta tragedia sirve como un crudo recordatorio de la importancia de prestar atención a las advertencias, evaluar las condiciones cuidadosamente y priorizar la seguridad al aventurarse en áreas propensas a avalanchas.
La pérdida de estas nueve vidas pone de relieve la naturaleza implacable de los entornos montañosos y la necesidad de una vigilancia continua al explorar el campo.
