Un alguacil judicial de Linz, Austria, incautó temporalmente un Boeing 737 de Ryanair, después de que la aerolínea se negara a pagar a un pasajero 892,87 euros (aproximadamente 1.182 dólares) en compensación atrasada por un retraso de 13 horas en el vuelo en julio de 2024. El incidente pone de relieve una tendencia en aumento: los pasajeros recurren cada vez más a medidas legales extremas para reclamar lo que se les debe según las normas EU261.

La convulsión explicada

El alguacil, acompañado por el abogado del pasajero, pegó una “pegatina de embargo judicial” en el avión (matrícula EI-EXE) mientras estaba estacionado en el aeropuerto de Linz. Aunque el avión no estaba físicamente inmovilizado, la pegatina sirvió como aviso formal de que el avión podría subastarse si Ryanair no pagaba. En tres días, Ryanair saldó la deuda, incluida la compensación legal de 250 euros más intereses y honorarios legales.

Este caso no es aislado. Los alguaciles han apuntado anteriormente a aerolíneas en otros aeropuertos, incluida Delta Air Lines en Londres Heathrow. En ese caso, los agentes cerraron el check-in hasta que un gerente pagó un reembolso de $3,400 usando una tarjeta de crédito personal.

Por qué esto es importante: un problema creciente

El aumento de estas agresivas tácticas de aplicación de la ley pone de relieve un problema sistémico: las aerolíneas a menudo ignoran o retrasan el pago de las reclamaciones EU261, lo que obliga a los pasajeros a emprender acciones legales. El costo de presentar estas reclamaciones puede aumentar rápidamente, incluidos los honorarios judiciales y los gastos de alguacil. En un caso, un vuelo retrasado de Wizz Air fue retrasado por los alguaciles que intentaban cobrar un reembolso, creando un efecto dominó en el que la aerolínea debía una compensación adicional de 261 euros a los pasajeros retrasados.

Las aerolíneas incluso han llegado a extremos para evitar incautaciones: Adria Airways una vez canceló un vuelo para no arriesgarse a que le confiscaran un avión por una reclamación de 250 euros. Si bien las leyes europeas de protección al consumidor teóricamente favorecen a los pasajeros, su aplicación es débil y las aerolíneas a menudo apuestan a que los individuos no emprenderán costosas batallas legales.

El futuro de la compensación de vuelos

El incidente sirve como advertencia a las aerolíneas de que ignorar los derechos de los pasajeros tiene consecuencias financieras reales. Los pasajeros están dispuestos a aumentar la presión legal, incluso recurriendo a la incautación de los activos de las aerolíneas, para hacer cumplir sus reclamaciones. Si bien la práctica puede parecer extrema, resalta la frustración de tratar con aerolíneas que no cumplen y hasta dónde llegarán algunos clientes para recibir la compensación a la que tienen derecho legalmente.

Como lo demuestra un caso, las aerolíneas corren el riesgo de aumentar los costos si no resuelven las reclamaciones con prontitud. Los pasajeros ahora saben que incluso un 737 puede ser moneda de cambio en la lucha por un trato justo.