Elon Musk se ha ofrecido a cubrir los salarios de los agentes de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), mientras los cierres gubernamentales prolongados provocan un caos cada vez mayor en los aeropuertos de todo el país. La medida se produce cuando los inspectores de la TSA, que enfrentan cheques de pago retrasados, declaran cada vez más que están enfermos, lo que provoca cierres generalizados de puntos de control y retrasos de vuelos en los principales centros como Houston, Atlanta, Nueva York y Nueva Orleans.
El impacto del cierre
La interrupción actual afecta aproximadamente al 10% del personal de la TSA, cinco veces la tasa de ausentismo normal, y en algunos aeropuertos se supera el 50% de las llamadas. Esto se traduce en retrasos importantes para los viajeros y plantea dudas sobre la sostenibilidad de las operaciones de seguridad actuales sin un alivio financiero inmediato. El presupuesto anual de la TSA es de 8.600 millones de dólares para 59.000 empleados, con un promedio de 145.000 dólares por trabajador, o 23,6 millones de dólares diarios en costos de nómina.
¿Puede Musk realmente pagar a la TSA?
Si bien parece sencillo, financiar directamente los salarios de la TSA enfrenta obstáculos legales. La ley estadounidense (18 U.S.C. § 209, 31 U.S.C. § 3302) generalmente prohíbe a los empleados federales recibir compensación externa y exige que los fondos gubernamentales se depositen en el Tesoro.
Sin embargo, existe una solución alternativa: Musk podría hacer una donación al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con la condición explícita de que los fondos cubran los salarios de la TSA. La Ley de Asignaciones del DHS de 2004 permite al Secretario “aceptar, retener, administrar y utilizar” obsequios, siempre que se respeten los términos de los donantes. Aunque algunos expertos legales consideran que esto es exagerado, no tiene precedentes.
Precedente: Donación del Pentágono de Mellon
A finales de 2023, Tim Mellon supuestamente donó 130 millones de dólares al Pentágono durante otro cierre, supuestamente para cubrir los salarios militares. Si bien es jurídicamente cuestionable –y en gran medida indiscutible–, este precedente sugiere que las autoridades pueden pasar por alto intervenciones similares si resuelven crisis inmediatas.
Dinámica política en juego
Los retrasos de la TSA tienen un propósito estratégico: presionar a los legisladores para que pongan fin al cierre. Cuanto más se prolonga el estancamiento, más perjudicial resulta políticamente, especialmente para el partido considerado responsable. Actualmente, los demócratas están asumiendo una culpa más inmediata, ya que se los percibe como reteniendo fondos para operaciones más amplias del DHS mientras presionan por fondos separados para la TSA. Sin embargo, los votantes a menudo echan la culpa al partido en el poder, independientemente de los detalles de procedimiento.
Conclusión
La oferta de Musk pone de relieve una situación desesperada en los aeropuertos estadounidenses. Si bien existen obstáculos legales, los precedentes sugieren que su intervención podría ser posible, si no enteramente legal. El principal factor sigue siendo político: cuanto más dure el cierre, mayor será la presión sobre los legisladores para resolverlo, y ambos partidos enfrentarán posibles consecuencias electorales.
























