Un piloto de un avión regional de United Express inició una maniobra de emergencia en el Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO) el 29 de enero de 2026, alegando que la cola de un 777 de United obstruía la pista. El incidente provocó un tenso intercambio con el control de tráfico aéreo (ATC), ya que el controlador inmediatamente cuestionó la evaluación del piloto.

Detalles del incidente

El Bombardier CRJ-700 operado por SkyWest (vuelo UA5899 desde Reno) estaba a punto de aterrizar cuando la tripulación ejecutó una maniobra de ida y vuelta, una maniobra de seguridad estándar. Cuando el ATC le preguntó el motivo, el piloto informó que la cola del 777-200ER había invadido la línea de espera corta de la pista en 28L. Esto significaba que el avión estaba demasiado adelantado en la pista para un aterrizaje seguro.

ATC respondió bruscamente, afirmando que el 777 no estaba obstruyendo la pista y agradeció al piloto por el “informe”. El CRJ-700 dio la vuelta y aterrizó de forma segura a las 12:22 p.m. después de un tiempo total de vuelo de 67 minutos.

Por qué esto es importante

Las incursiones en la pista, donde hay aeronaves, vehículos u obstáculos en la pista activa, se encuentran entre los riesgos de aviación más peligrosos. El ATC y los pilotos dependen de evaluaciones precisas de las condiciones de las pistas para evitar colisiones. Este incidente resalta la tensión entre la percepción del piloto y la supervisión del ATC, que puede derivar de diferentes puntos de vista.

El intercambio es inusual porque ambas partes fueron directas en sus reclamos. Los pilotos están capacitados para priorizar la seguridad, por lo que iniciar una maniobra de motor y al aire en función del riesgo percibido es el procedimiento correcto. Sin embargo, el despido inmediato de ATC sugiere confianza en su propia visión de la situación.

Un escenario de “Él dijo, él dijo”

Sin evidencia adicional, es imposible determinar definitivamente si el piloto o el controlador tenían razón. El piloto no tenía motivos aparentes para inventar una obstrucción de la pista, mientras que el ATC probablemente respondió basándose en lo que observó. Esto deja el incidente como un desacuerdo sin resolver entre dos partes responsables de la seguridad aérea.

Este caso subraya la importancia crítica de una comunicación clara, una conciencia situacional y un juicio preciso en la gestión del tránsito aéreo. El incidente también plantea la cuestión de si el ATC debería ceder las evaluaciones de los pilotos en lo que respecta a la seguridad.

Al final, la decisión del piloto de dar la vuelta fue conservadora, priorizando la seguridad. Ya sea que la obstrucción percibida fuera real o no, el resultado fue un aterrizaje seguro, y esa es la prioridad.