American Airlines anunció recientemente su distribución de participación en las ganancias de los empleados para 2025, revelando un escaso pago del 0,3%. Esto contrasta marcadamente con los líderes de la industria Delta y United, y subraya una creciente disparidad en el desempeño financiero y la remuneración de los empleados dentro del sector aéreo estadounidense.

Discrepancias de desempeño y participación en las ganancias

Las cifras hablan por sí solas: American Airlines va a la zaga de sus competidores en rentabilidad, lo que da como resultado una participación en las ganancias significativamente menor. Para los empleados que ganan 50.000 dólares al año, esto se traduce en una bonificación de sólo 150 dólares. Se trata de una fuerte caída con respecto al reparto de beneficios del 1-1,5% recibido en 2024, y muy lejos del pico del 3% observado en 2016.

En comparación, Delta Air Lines distribuye el 8,9% del salario elegible, aproximadamente 30 veces más que la cifra de American. Esta diferencia no es meramente numérica; refleja una brecha fundamental en el desempeño de la empresa y en las estrategias de compensación de los ejecutivos. Si bien los empleados de Delta pueden disfrutar de bonificaciones sustanciales, los empleados estadounidenses se quedan con un gesto simbólico.

Pago de ejecutivos versus recompensas para empleados

La disparidad se extiende al nivel ejecutivo. El director ejecutivo de American Airlines, Robert Isom, ganó 15,6 millones de dólares en 2024 y 31,4 millones de dólares en 2023. Esto plantea dudas sobre la tolerancia de la junta ante el bajo desempeño y la alineación de incentivos entre el liderazgo y la fuerza laboral.

La estructura actual parece recompensar generosamente a los ejecutivos a pesar de los resultados financieros rezagados, lo que alimenta aún más la frustración de los empleados. Una posible solución (vincular la remuneración de los ejecutivos directamente a los porcentajes de participación en las ganancias) obligaría a los líderes a alinear sus intereses con los de la fuerza laboral en general.

Un problema sistémico en las empresas estadounidenses

La situación de American Airlines es sintomática de una tendencia más amplia en el gobierno corporativo estadounidense: una desconexión entre la remuneración de los ejecutivos y el desempeño de la empresa. Las juntas directivas a menudo no logran responsabilizar a los líderes con bajo desempeño, lo que perpetúa un ciclo de estancamiento e insatisfacción de los empleados.

Esta desalineación crea un ambiente desmotivador para el personal de primera línea, que probablemente no verá recompensas financieras significativas por sus esfuerzos. American Airlines parece estancada en un modelo de alto costo y baja recompensa, sin lograr capitalizar su programa de lealtad de manera efectiva.

En última instancia, el pago del 0,3% de participación en las ganancias resalta un problema más profundo: el liderazgo de American Airlines lucha por desarrollar una estrategia cohesiva, dejando a los empleados con un beneficio financiero mínimo mientras los ejecutivos continúan cosechando recompensas sustanciales.