El expresidente Donald Trump ha emitido una serie de afirmaciones sobre la certificación de aeronaves, amenazando con prohibir efectivamente la entrada de aviones fabricados en Canadá en Estados Unidos si Canadá no certifica inmediatamente los aviones Gulfstream. La medida, anunciada inicialmente a través de la plataforma Truth Social de Trump, ha sido rechazada por funcionarios de la Casa Blanca, aunque la situación sigue sin estar clara.
El reclamo inicial: una prohibición total
El 29 de enero de 2026, Trump publicó que todos los aviones fabricados en Canadá serían “descertificados” hasta que los aviones Gulfstream recibieran la certificación completa dentro del país. Además, amenazó con un arancel del 50% sobre todos los aviones canadienses vendidos a Estados Unidos si no se cumplían sus demandas. El anuncio provocó confusión inmediata, dado el importante número de aviones construidos en Canadá que operan en Estados Unidos, incluidos los jets regionales utilizados por las principales aerolíneas.
Aclaración de la Casa Blanca: un alcance limitado
En cuestión de horas, un funcionario de la Casa Blanca aclaró que la “descertificación” sólo se aplica a los aviones recién producidos en el futuro. Esta distinción es fundamental, ya que evita la interrupción inmediata de las flotas existentes. Sin embargo, la aclaración plantea dudas sobre la lógica y la viabilidad de descertificar selectivamente los aviones en función de su fecha de producción, en lugar de preocupaciones de seguridad.
La disputa por la certificación: lo que está en juego
El núcleo de la disputa radica en el ritmo más lento de Canadá para certificar ciertos modelos de aviones Gulfstream en comparación con la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos. Si bien la FAA ha concedido exenciones para algunas cuestiones, como los sistemas de deshielo en los nuevos aviones Gulfstream, las autoridades canadienses se están tomando más tiempo para llegar a una decisión.
La situación pone de relieve una tendencia más amplia : los reguladores extranjeros ahora tienen menos confianza en los procesos de certificación de la FAA tras la crisis del Boeing 737 MAX. Esto significa que es menos probable que sigan automáticamente el ejemplo de Estados Unidos, incluso si eso genera tensiones comerciales.
Por qué esto es importante: preocupaciones sobre el comercio y la seguridad
La certificación de aeronaves es un asunto serio, directamente relacionado con la seguridad. La FAA (y otros órganos rectores) sólo descertifican aeronaves debido a cuestiones relacionadas con la seguridad, no como influencia política. La amenaza de Trump politiza este proceso, convirtiéndolo en una moneda de cambio comercial.
Además, la aplicación selectiva de esta política es cuestionable. Trump ha hecho anteriormente afirmaciones sobre limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito que no se cumplieron, generando dudas sobre si la actual amenaza de los aviones realmente se aplicará.
En conclusión, las declaraciones del presidente Trump sobre la certificación de aeronaves canadienses han creado una confusión innecesaria y plantean preocupaciones sobre la politización de las normas de seguridad de la aviación. La situación subraya la creciente desconfianza en la supervisión de la aviación estadounidense y la posibilidad de que las disputas comerciales se extiendan a infraestructuras críticas como los viajes aéreos.
