La Administración de Seguridad del Transporte (TSA) cambió de rumbo y confirmó que TSA PreCheck continuará operando en los aeropuertos, a pesar de los anuncios anteriores de una posible suspensión. Esta decisión se produjo apenas unas horas después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) declarara inicialmente que el programa se suspendería debido al actual cierre del gobierno.
Interrupciones relacionadas con el cierre
El DHS había declarado previamente su intención de detener los servicios TSA PreCheck y Global Entry, a partir del domingo por la mañana, para concentrar al personal en las líneas de seguridad estándar. Sin embargo, la TSA aclaró el domingo que PreCheck sigue siendo completamente funcional para los viajeros elegibles. La agencia agregó que se realizarán futuros ajustes operativos si la dotación de personal se ve críticamente sobrecargada mientras persista el cierre.
Otros servicios suspendidos
Si bien TSA PreCheck no se ve afectado por ahora, el programa Global Entry permanece suspendido. Además, el DHS también puso fin temporalmente a las escoltas de cortesía en los aeropuertos para los miembros del Congreso, una medida diseñada para reasignar recursos durante el lapso de financiación.
Estancamiento político
Estas medidas son consecuencias directas de un impasse político en el Congreso, donde los legisladores no han logrado ponerse de acuerdo sobre un presupuesto para restaurar la financiación al DHS y otras agencias federales. El cierre comenzó el 14 de febrero, lo que dejó al departamento tomando “decisiones difíciles pero necesarias sobre la fuerza laboral y los recursos”, como afirmó la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Noem también acusó a los demócratas de poner en peligro la seguridad nacional al retener votos para continuar con la financiación de la agencia.
La situación pone de relieve cuán directamente las disputas políticas pueden afectar los procedimientos cotidianos de viaje y seguridad. El anuncio inicial de la TSA y su posterior reversión resaltan la incertidumbre que rodea a los servicios gubernamentales esenciales durante cierres prolongados, con programas sujetos a cambios rápidos basados en limitaciones presupuestarias y de personal.
En conclusión, si bien TSA PreCheck se ha librado de interrupciones inmediatas, el cierre en curso continúa creando inestabilidad en la seguridad de los viajes, y es posible realizar más ajustes si la crisis de financiación se profundiza.























