Muchos programas de fidelización de hoteles, como Marriott Bonvoy, tienen reglas estrictas sobre los beneficios de las reservas realizadas a través de sitios de terceros. Oficialmente, estas reservas no califican para beneficios de élite, como puntos de bonificación, acceso a salas VIP o mejoras de categoría de cortesía. Sin embargo, la realidad sobre el terreno suele ser diferente: simplemente pedir lo que quieres puede dar resultados, incluso cuando los términos no lo permiten técnicamente.

La laguna jurídica en las reservas de terceros

El autor reservó recientemente una estadía de una noche en un Marriott del aeropuerto de LaGuardia a través del portal de viajes de Citi, obteniendo una tarifa más baja que la reserva directa. Esto significó perder los beneficios estándar de Marriott Bonvoy. A pesar de la política oficial, el recepcionista añadió fácilmente el estatus Platino del autor a la reserva cuando se le preguntó, aunque no se aplicó automáticamente.

¿El resultado? Acceso al club lounge y oferta de amenidades en el check-in. El autor señala que conocer las reglas a veces puede poner en desventaja a un viajero inteligente en comparación con alguien que simplemente asume que debería recibir beneficios.

El factor humano

La anécdota destaca la desconexión entre las políticas escritas y la implementación real. El personal del hotel suele priorizar la satisfacción del cliente sobre la aplicación estricta de las reglas del programa de fidelización. La sala, en este caso, no tenía personal y estaba abierta a todos, lo que socavaba aún más el sistema formal.

El autor señala que muchos huéspedes ni siquiera recuerdan cómo se hizo su reserva, y mucho menos la letra pequeña de las exclusiones de terceros. Esta falta de conciencia crea una oportunidad para beneficiarse de las lagunas en la aplicación de la ley.

Historia de promesas incumplidas de Marriott

El ex ejecutivo del programa Marriott, David Flueck, prometió una vez que las reservas de terceros seguirían obteniendo todos los beneficios. Esto duró sólo brevemente. El autor sugiere que, dado el historial del programa de incumplimiento de las promesas, no sorprende que a veces se ignoren las políticas a nivel de propiedad.

El resultado final

La conclusión clave es simple: pide lo que quieras sin dudarlo. Lo peor que puede pasar es un “no” cortés. El autor ahorró dinero en la reserva, obtuvo recompensas a través de una tarjeta de crédito y aún así obtuvo beneficios de élite. Este enfoque funciona porque muchos hoteles prefieren evitar la confrontación y priorizar la experiencia de los huéspedes sobre la aplicación estricta de reglas.

En esencia, el sistema puede decir que no, pero una solicitud directa suele tener éxito.