Las acciones de Avis Budget Group han experimentado un aumento asombroso, cuadriplicando su valor en un solo mes. Si bien los rápidos aumentos de precios a menudo son impulsados por ganancias positivas o expansión, la volatilidad actual en Avis está alimentada por una anomalía matemática: una contracción corta masiva impulsada por una concentración extrema de propiedad.
La paradoja de la propiedad del 108%
Sobre el papel, es imposible que los inversores posean más del 100% de las acciones en circulación de una empresa. Sin embargo, los datos actuales sobre Avis cuentan una historia diferente. Dos importantes fondos de cobertura—SRS Management y Pentwater Capital —tienen un interés económico combinado que desafía la lógica estándar.
Si bien sus participaciones directas representan aproximadamente el 69,3% de las acciones, ambas empresas también utilizan swaps de rendimiento total liquidados en efectivo. Estos son contratos de derivados que permiten a los inversores obtener los beneficios económicos de poseer una acción sin tener que poseer las acciones físicas. Cuando se tienen en cuenta estas posiciones sintéticas, los dos fondos controlan efectivamente el 108% de las acciones en circulación de Avis.
Por qué sucede esto: el papel de los vendedores en corto
¿Cómo se pueden “poseer” más acciones de las que realmente existen? La respuesta está en la mecánica de las ventas en corto.
Para vender una acción en corto, un operador pide prestadas acciones a un corredor para venderlas, con la esperanza de volver a comprarlas más tarde a un precio más bajo. Estas acciones prestadas suelen provenir de gigantes institucionales como BlackRock o Vanguard, o de inversores minoristas que utilizan cuentas de margen.
La discrepancia matemática ocurre porque:
1. Propiedad directa: Los grandes fondos poseen las acciones reales.
2. Propiedad sintética: Los fondos de cobertura utilizan derivados para reclamar el valor económico de acciones adicionales.
3. Posiciones cortas: Los operadores han vendido acciones “prestadas” que no les pertenecen y que eventualmente deben reemplazar.
Cuando el total de propiedad directa, exposición a derivados y acciones en corto supera el 100%, se crea una trampa matemática para quienes apuestan en contra de la empresa.
La mecánica de un apretón corto
La situación en Avis ha creado un enfrentamiento de alto riesgo. Debido a que los dos mayores accionistas efectivamente “poseen” más que la oferta total de acciones, tienen un inmenso apalancamiento sobre el mercado.
If these major holders decided to convert their synthetic swap positions into actual physical shares and stopped lending their existing stock to brokers, short sellers would find themselves in a desperate position. Para cerrar sus posiciones y cumplir con sus obligaciones, los vendedores en corto se verían obligados a recomprar acciones para devolverlas.
En este escenario, los vendedores en corto tendrían que comprar esas acciones a las mismas personas a las que están tratando de “vencer”: los grandes tenedores que ya controlan la mayor parte de la oferta.
La consecuencia económica
En un mercado típico, un comprador puede encontrar acciones entre un amplio grupo de vendedores. En una breve contracción de esta magnitud, el conjunto de acciones disponibles se reduce a casi nada. Esta falta de oferta permite que los accionistas dominantes dicten el precio. Si los vendedores en corto se ven obligados a comprar, deben pagar el precio que exijan los principales tenedores para liquidar la deuda.
**La situación de Avis sirve como un crudo recordatorio de cómo los mercados de derivados pueden distorsionar la realidad, creando
